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sábado, 9 de octubre de 2010

Bideshis compartiendo

Y hoy domingo de nuevo de vuelta a la oficina después de haber caminado durante quince minutos como cada día, sorteando personas, coches y otros medios de transporte, entre el sonido de cláxones, la contaminación y sobre todo las miradas, esas miradas profundas y sin ningún tipo de discreción. Por lo menos compartimos la cantidad de ojos que nos fijan por ser Bideshi (persona extranjera) y compartiendo, compartiendo, a veces incluso compartimos Riksha para volver a casa…

A modo de anécdota decir que ayer mientras comprábamos un colchón para la que va a ser nuestra nueva compañera de piso Lauren, una chica americana muy simpática. Estábamos intentando explicarle al Rikshawala que lo dejase al llegar a nuestra casa en la entrada ya que no íbamos a estar, cosa más difícil de explicar de lo que parece, sobre todo si tenemos en cuenta que a la pregunta de: Does anyone speak English? Ninguna de las aproximadamente treinta personas que se situaban alrededor nuestro (mirando) respondió de forma afirmativa... Pero bueno, después de una situación que podríamos calificar de cómica, a nuestra vuelta a casa encontramos el colchón donde esperábamos.

domingo, 26 de septiembre de 2010

Viviendo Dhaka

En mi tercer día en Dhaka, hacemos la primera visita a otra zona de esta capital, el museo, la universidad, otra parte de esta ciudad impresionante. Pasamos el día entre momentos, muchas miradas de curiosidad, de asombro, muchas sonrisas, una invitación a tomar algo, una comida a precio de turista, visita a un ceremonia hindú, y muchas conversaciones, la mayoría sobre fútbol... Pero resalto unas palabras, en una conversación de un chico que hemos conocido y que criticaba el modelo de desarrollo americano ya que se guiaban sólo por la mente, mientras que aquí impera la espiritualidad, se desarrollan en igual medida tanto la mente, como las manos y el corazón, necesitando esta armonía entre las partes. Porque, siempre en sus palabras, Bangladesh es un país muy pobre, pero aquí no existe ni enfermedades mentales, ni suicidios, ni desempleo… Muchas cosas que se pueden decir, pero creo que es mejor callar y pensar.

Hoy domingo vuelta a la rutina del despacho, todavía estoy intentando empaparme de todo, creo que empiezo a entender lo que mucha gente me decía con respecto a Dhaka, esos sentimientos enfrentados con ganas de salir corriendo lejos de aquí y a la vez esa ilusión por adentrarme un poco más, por conocer mejor a la gente, por intentar entender algunos de los sonidos de este lenguaje... El otro día escribieron mi nombre en la pizarra del despacho en Bangla, mi giro, lo miro, pero por ahora siguen siendo sólo dibujos.

Las horas se escurren en un reloj, llevo aquí apenas una semana, al otro lado del despacho Miguel y Nello tosen al unísono, que enfermedad más poco exótica la nuestra, un bonito resfriado… Nunca me gustó el aire acondicionado.


Os regalo un vídeo sobre los Rikshawala, conductores de Rikshas: